Anamelia Calzadilla sorprendió a sus seguidores con una intervención marcada por el tono personal, la urgencia política y el anuncio de un nuevo paso en su trayectoria pública: la fundación del Partido Liberal Ortodoxo Cubano. En una transmisión en la que reconoció que no tenía previsto hablar de ese tema, explicó que la decisión nació de una convicción cada vez más fuerte: Cuba no solo necesita salir de la dictadura, sino prepararse para el país que vendrá después.
Uno de los ejes centrales de su intervención fue la idea de que la caída del régimen no debe entenderse como el final del conflicto, sino como el inicio de una etapa aún más compleja: la reconstrucción nacional. Calzadilla insistió en que el país necesitará programas de gobierno, revisión de leyes, propuestas económicas, reorganización institucional y una ciudadanía capaz de participar activamente en la vida democrática. Su mensaje fue claro: no basta con denunciar, también hay que construir.
La activista reconoció que durante mucho tiempo se resistió a hablar de partidos políticos antes del fin de la dictadura. Sin embargo, afirmó que el deterioro del país, la falta de liderazgo dentro del oficialismo, la presión internacional y la crisis interna hacen inevitable pensar desde ahora en estructuras políticas capaces de ofrecer respuestas. "La mejor manera de decir es hacer", fue una de las ideas que atravesó su declaración.
El nuevo partido, según explicó, no será una organización transicional ni una estructura creada para imponer un gobierno provisional. Su propósito, dijo, es prepararse para competir en un escenario democrático, con leyes electorales claras y dentro de una Cuba libre. En ese sentido, diferenció el futuro partido de Ciudadanía y Libertad, organización de la sociedad civil que, según aclaró, continuará existiendo con su propio enfoque en derechos de asociación, participación y reunión pacífica.
Una de las fechas más importantes anunciadas fue el 19 de mayo, día escogido para presentar las bases fundacionales, directrices y principales respuestas sobre el proyecto político. La elección de esa fecha, vinculada a la caída de José Martí, añade una carga simbólica al anuncio. Calzadilla afirmó que muchos de los impulsores del partido tienen como referencia la figura del Apóstol, y que ese margen de tiempo permitirá ordenar las ideas y responder con transparencia a las preguntas legítimas que ya han comenzado a surgir.
El discurso también tuvo un fuerte componente personal. Calzadilla habló de su salida de Cuba, de la persecución que sufrió, de su experiencia como madre, de su reinvención en el exilio y de la promesa que se hizo de no callar nunca más. Esa dimensión humana le dio a la intervención un tono de confesión política. No habló solamente como activista, sino como mujer cubana marcada por la represión, la migración y la necesidad de convertir el dolor en acción pública.
Su condición de mujer también atraviesa el momento político que representa este anuncio. En un escenario históricamente dominado por figuras masculinas, Calzadilla asume un rol frontal, expuesto y ambicioso: no solo opinar sobre el futuro de Cuba, sino intentar organizar una propuesta para ese futuro. Esa decisión implica valentía, especialmente en un entorno donde las mujeres que hacen política suelen enfrentar ataques personales, descrédito y violencia simbólica con mayor intensidad.
Otro punto destacado de su intervención fue la defensa de la participación ciudadana. Calzadilla vinculó el nacimiento del partido con una necesidad más amplia: que los cubanos aprendan a debatir propuestas, modelos de país, tendencias ideológicas y soluciones concretas. Celebró que el debate público comience a moverse más allá de la burla contra figuras del régimen y entre en terrenos como el liberalismo, la democracia, la economía de mercado, la derecha, la izquierda y el papel del Estado.
La encuesta de El Toque ocupó también una parte importante de su intervención. Calzadilla aclaró que no fue la autora de la encuesta, pero defendió su valor como ejercicio de participación pública. Destacó la alta participación de cubanos dentro y fuera de la isla, los niveles de insatisfacción con el sistema político, el apoyo a un modelo de democracia liberal y economía de mercado, y la percepción de que la ciudadanía no influye en las decisiones del gobierno. Para ella, esos datos reflejan una madurez política creciente y una necesidad urgente de canales reales de expresión.
En su cierre, Calzadilla pidió que los ataques se concentren en ella y no en quienes se acerquen al proyecto por curiosidad o voluntad de participar. Dijo estar preparada para asumir el costo político y personal de este paso. La intervención dejó la imagen de una figura que busca pasar de la denuncia a la organización, del testimonio personal a la propuesta política, y del activismo civil a la construcción partidista.
El anuncio del Partido Liberal Ortodoxo Cubano coloca a Anamelia Calzadilla en una nueva etapa pública. Su intervención no fue solo la presentación de un partido, sino una declaración de intención: empezar a discutir la Cuba futura antes de que llegue el día del cambio. El próximo punto de atención será el 19 de mayo, cuando se conozcan las bases del proyecto y se mida si este impulso inicial logra transformarse en una propuesta política estructurada.
